22 oct. 2010

And end has a start

Voy a volver a España durante unas horas, apenas un día, y casi me espero ya encontrarme con un holocausto nuclear, una ciudad en ruinas, una ciudad distinta de la que guarda mis secretos de niñez, como si no los volviera a encontrar. Vamos, como en una canción de M-Clan. Mes y medio, manda huevos. He huido tanto de los españoles aquí en Amberes (me falta poder esconderme de mi compañero de piso, pero no da para tanto el sitio), que casi creía haberme olvidado de Valladolid. Otra estupidez de mi parte, claro.

Está siendo fácil adaptarse, y la estrategia está siendo la de convivir con cualquiera que no hable mi idioma. ¡Habla inglés hasta el tio de seguridad de la escuela! ¡ El de seguridad! ¡Si el conserje de Valladolid apenas puede con el castellano! Supongo que quizás al final lo lamentaré porque los que conozca me quedarán luego muy lejos... Pero españoles ya conozco bastantes, y los tengo casi demasiado cerca durante el resto del tiempo. Italianos, alemanes, portugueses, belgas, chinos-italianos (si Dios pudo crear el ornitorrinco también pudo hacer esto), polacos, madrileños, gallegos, valencianos, catalanes, leoneses... ¿regalan algo aquí a los españoles y yo no me he enterado?

Sea como sea, no me esperaba volver tan pronto a España. Es demasiado pronto, siento que apenas he aterrizado, que apenas me he mimetizado con la zona. Conozco a los tenderos del barrio y cuando me ven con cara de perro son más amables conmigo, pero eso estaba en los primeros puntos de mi lista de adaptación. La lista existe, algún dia la publicaré. Voy a estar sólo un día, y no es ningún drama, ni por ir, ni por volver ni nada. Por supuesto que me apetece ver a mi familia y mis amigs, pero no en estas circunstancias.

Es una lástima, pero puedo considerar cada viaje a España como un nuevo comienzo del Erasmus, que siempre es la parte más interesante de cualquier aventura. Dicen que cada día hay que levantarse como si fuera el último, dejando cualquier cuestión zanjada. Yo prefiero levantarme pensando que cada día es el primero, y creando nuevos planes...aunque no acabo ni la mitad de ellos.

Así que borron y cuenta nueva, a ganar a ganar, pollo para cenar!

15 oct. 2010

Impresiones de un erasmus

¿Qué es ser un Erasmus? ¿Es una beca? Una experiencia, una emancipación con fecha de caducidad, unas vacaciones muy largas, o una forma diferente de trabajar. Conocer gente nueva, afianzar relaciones y poner un punto y seguido en el camino. Toda esa mierda ya la sabía antes de venir. También me imaginaba la distancia e incluso la veía atractiva. Libertad, me decía. Ojalá uno fuera realmente libre, pero creo que me sentiré siempre controlado. Otro montón de mierda.

Me encanta tener que sacarme yo mismo las castañas del fuego. Nos han pasado putadas de todos los colores, y al principio a un ritmo que casi asustaba. Pero son ese tipo de putadas que si naciste con un poco de sangre en las venas, la suficiente decisión, y un poco de geta, las puedes resolver. Como me dice mi padre, geta tengo para dar y regalar. Como dice otra gran figura literaria, o sea mi hermano, un problema le preocupa menos cuando está en su mano resolverlo (quizás el no se acuerda de cuando lo dijo, pero yo sí). ¿Y qué pasa cuando los problemas los has dejado atrás? cuando el conflicto está tan lejos de tí que no hay nada que hacer, aparte de tirarte de los pelos y esperar por una pizca de información. Mierda again.

Hace poco me crucé con un optimista empedernido, de los que pensaban que todo en la vida tiene su vertiente positiva. Es más, le "molaba" estar de bajón de vez en cuando, "a mi rollo con mi música tirado en la cama". Mierda para él también. Quizás me estoy volviendo un poco radical, y todos esos tonos de gris que fui adquiriendo durante la adolescencia están ganando contraste y me niego a aceptar que haya cosas buenas porque sí, por el hecho mismo de que ocurren. Que alguien me explique qué tiene de bueno que haya ratones en casa, que el casero sea un mafioso, que la grúa se lleve el coche, la cocina no funcione, haya que entrar al baño con una vela, la universidad tenga la misma organización que los partidos de futbol de un patio de colegio o que me cobren 50 euros en comisiones el banco por sacar mi dinero. Que alguien me explique, sin venderme la mierda de "de todo se aprende", "es una experiencia", o "el drama une", que tiene de bueno que mi mejor amigo esté en el hospital. No espero una respuesta. Qué demonios, no la quiero. Sólo quiero gritar, defecar y orinar(por poner un poco de buen vocabulario en este montón de blasfemias)sobre todo lo sagrado y salir corriendo a Valladolid a apoyar, aunque sea unos minutos, a mi amigo.

Estoy disfrutando mucho este viaje, de verdad, y soy de los que no me hundo ante un problema e intento resolverlo pero... que les ***** den a los optimistas

salud

2 oct. 2010

Vivencias de un Erasmus

Me gusta más empezar a escribir sin saber el título de lo que voy a escribir, porque así no tengo un pensamiento claro de lo que quiero contar y me puedo dejar llevar. No tengo que ir ordenando pensamientos, colocándolos uno a uno para que sean comprensibles. Cuando no sé que contar no hay un orden que pueda aplicar y, por tanto, por el que preocuparme. En definitiva, me gusta despreocuparme, incluso cuando considero que soy bastante consciente de los problemas que me rodean.

En definitiva, he empezado el Erasmus sin preocupaciones. He empezado como acabé el verano, tranquilo, dispuesto a comerme el mundo o a intentarlo y sin nada que perder. Todo va bien. Inicié el viaje en carretera, dos días conduciendo con la música invadiendo mis oidos. Mis oidos y los de mi compañero de viaje sin el que seguramente no me habría atrevido a hacer mi primer inicio en la emancipación. Paisaje, paisaje, paisaje. Recuerdos de gasolineras, montañas, llanuras, rios, autovías, camiones, un puente mientras sonaba Hurt, de Johny Cash. Lo haría eternamente. Viajaría sin rumbo por el mundo entero, guiando el volante por donde YO quisiera. Lamentáblemente el viaje acabó y llegamos a Amberes

Amberes! comenzamos a movernos por la ciudad, a conocerla poco a poco y a investigar qué nos ofrecía. Nos perdimos, andamos de un lado a otro, nos reimos, conocimos gente y buscamos piso. Mi compañero de andanzas también había llegado a la ciudad y los tres, Vila (que tendría que volverse), Pablo (que se quedaría aquí atrapado conmigo) y yo (que estoy aquí también) iniciamos la primera semana. No me gusta poder resumir una semana en sólo unas líneas. Si te paras a respirar el suficiente tiempo podrías redactar la genialidad de cada suspiro, la repetición y la esencia de su genialidad. Sin embargo a veces toca avanzar y conseguir expresar algunos hechos más "importantes" (aunque quién demonios sabe lo que es importante). Encontramos piso. Ni por inmobiliaria, ni por internet, ni preguntando... por casualidad. Las cosas a veces suceden porque sí. El hombre que nos lo alquila trabaja en el albergue y, sinceramente, no me fio un pelo de él.

Pero firmamos un contrato y tuvimos que irnos a Bruselas a vivir hasta que pudieramos entrar al piso. Allí vivimos en casa de la novia de mi primo durante algo más de una semana. Vuelta a empezar, a conocer la ciudad, perdernos, conocer gente, vivir más aventuras. Y aquí de ocupa. Nos trataron tan bien que el agradecimiento que siento no lo puedo expresar. Aunque como siempre, pasó algo mal. Siempre nos sale algo mal, algún problema que nos toca resolver. Y no me alegro, no porque crea que los problemas tengan su vertiente positiva, son una putada. Me alegro porque hasta ahora siempre los resolvemos. En fín, tuvimos que recoger el coche de la grua, pelear contra la burocracia belga e ir al depósito donde Cristo perdió el mechero.

Al final conseguimos el piso, volvimos a Amberes y empezamos a remodelarlo. Lo primero fue tirar toda la mierda que habia. Decoración horrorosa, mugre en algunos armarios, reordenar los muebles. Todos los muebles los hemos movido. Todos. Claro, que tocó viajar a Ikea. Habría estado bien si tuvieran todo lo que queríamos, como siempre nos tocó buscarnos la vida y seguir buscando unos biombos. Esos biombos que encontramos al día siguiente nos tocó portarlos por media ciudad ( y acabar valdados) y hacer bricolage con ellos para poder darles estabilidad. Me siento orgulloso de trabajar con mis propias manos, aunque sea para colgar un espejo, o inventarnos unas patas para un biombo. Y el piso ha quedado genial.

El piso, como no, nos ha dado problemas. A mi el primer dia, picaduras por todos lados. De hecho una araña me picó un ojo, y con eso se ganó mi enemistad y mi animalismo. Me encanta poder volverme salvaje, y además ganar. Una noche en vela esperando a que apareciera, pero conseguí cargarme a la araña y, hasta ahora, no ha vuelto. La cocina hace saltar el diferencial, con lo que sobrevivimos a base de un horno y, para rematar, hoy he visto un ratoncillo. Aquí va a haber sangre, humana o de roedor, pero defenderé mi nuevo hogar.

Y en fin, pasan cosas siempre. Hacemos amigos y mi nuevo compañero de piso y yo nos vamos conociendo poco a poco. Espero muchas cosas de este Erasmus, aunque creo que no se me quitará la cara por la que todo el mundo me pido o me ofrece droga. Sea como sea, tenía ganas de resumir estos primeros días para cuando se me hayan olvidado. Algún dia esto se acabará y no quedará nada por decir, y mis batallitas serán como las de la mili de mi padre. Mis padres, mi familia y mis amigos están muy lejos, pero los siento cerca de mí. Prometo un abrazo cuando vuelva, si vuelvo (que nunca se sabe)